¿Coger setas o rastrillar el campo?

Estamos en Otoño, tiempo de setas, ese delicioso manjar que a muchos nos encanta. Pero mejor que simplemente comerlas, si cabe, es darse un paseo por el campo y cogerlas tu mismo. Pero no te preocupes, que no te voy a hablar de micología, sino de conseguir clientes. Porque aunque no te  lo creas, ir a por setas, tiene muchas similitudes con conseguir clientes.

Coger setas o rastrillar el campo

No, no me he vuelto loco, ya verás: Desde hacía tiempo, tenía la inquietud de ser capaz de distinguir alguna de las setas que más me gustan para poder recolectarla y consumirla, y por suerte, el año pasado por fin hice un curso y me “especialicé” en dos tipos: el boletus y el níscalo.

La verdad es que nos enseñaron muchos tipos, las que se pueden consumir y están riquísimas y las que se parecen a estas, pero que cuidadito si te las comes…

Así que decidí, que de todas, yo me especializaba en las que más me gustan, con dos objetivos:

  • Tenía que ser capaz de conocer mis setas objetivo: cuando salen, terreno, características, …
  • El más importante, tenía que ser capaz de distinguir las que se parecen mucho, pero que son tóxicas y no debo coger.

 Define tu cliente objetivo

Cuando empiezas a buscar clientes, lo primero que tienes que hacer es definir bien tu cliente objetivo. Tienes que conocerle mejor que a ti mismo. A mi me pasó con las setas, lo único que sabía es que me encantan, pero no era capaz de distinguirlas en el campo.

Así que decidí:

  • Cuales iban a ser mis clientes objetivo: boletus y níscalos
  • Cuales eran sus características principales: sombrero, himenóforo (la parte de abajo del sombrero de la seta), el pie y como es la carne.
  • Cuando las podía encontrar y bajo que condiciones de temperatura y humedad: que le gusta, como le gusta y lo más importante, por qué le gusta.
  • Cual es la vegetación que “la rodea

Así que cuando definas tu cliente, enumera todas las características que te ayuden a saber todo de él.

 A por tus clientes!!!

Una vez que tienes la teoría, como en casi todas las disciplinas, por no decir todas,  sólo se aprende de verdad haciendo. Así que ponte tus galas de “setero” y a por setas!!

Valida aquello que has aprendido. ¿Cómo? Coge las setas que creas que son las buenas y pregunta, hasta estar seguro que es “la seta que buscas”. Seguramente al principio, te vas a equivocar, pero preguntando, conseguirás entender como diferenciar las buenas de las malas. Un consejo, la pregunta más importante es: ¿Por qué?

Cuando consigues identificar y coger tu primer boletus, ya no puedes parar. Es un subidón impresionante. Lo mismo pasa con los clientes: como la sensación que te deja el primero, ninguno.

 ¿Que repita el cliente o cliente de una sola compra?

O lo que es lo mismo y de aquí viene el título: ¿Coger setas o rastrillar el campo?

Ahora es cuando toca pensar en tu estrategia: Seguro que quieres que el buen cliente vuelva a comprar. Pues el secreto es que tienes que dejar el terreno preparado para que vuelva y sembrar para volver a coger.

Si cortas la seta a la altura del suelo, esa seta volverá a crecer, con lo que puedes volver a coger otra en poco tiempo. Si utilizas una cesta de mimbre para trasportarlas, las esporas podrán ir cayendo fecundando por donde pasas.

Sin embargo, si rastrillas el campo, te llevarás todas las setas que haya en ese momento, pero olvídate de volver por allí, porque tardará unos 10 años en volver a crecer otra. Lo mismo pasa si utilizas bolsas de plástico para el transporte y evitas la fecundación.

En conclusión, define que clientes quieres, sal a buscarlos donde y cuando están disponibles y cuando consigas uno, asegúrate que vuelva y que en el futuro, este cliente te traiga a otros.

Estas son las setas que yo cojo, pero ¿y tu que setas coges?

 

 

 

 

 

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